Este proyecto parte de una vivienda de obra nueva con muchos metros, pero mal organizados, lo que generaba una sensación de espacio frío, vacío y poco acogedor.
La distribución original no terminaba de funcionar: había zonas desaprovechadas, recorridos poco naturales y una falta de conexión entre los diferentes espacios que no acompañaba el ritmo de vida de sus propietarios.
El objetivo principal fue replantear por completo la organización de la vivienda para dotarla de sentido, orden y fluidez.
La propuesta se articula en torno a un espacio central semiabierto que actúa como eje vertebrador de toda la vivienda. Este núcleo funciona a la vez como recibidor, distribuidor del pasillo y punto de conexión entre las distintas zonas de uso diario. Más allá de su función de paso, este espacio se concibe como un lugar vivo dentro de la casa, pensado para adaptarse con el tiempo a nuevas necesidades, como zona de juegos, comedor o espacio de trabajo.
La distribución se ha diseñado para mejorar la circulación natural dentro de la vivienda, optimizar el uso de cada metro cuadrado y reforzar la relación entre interior y exterior, potenciando la entrada de luz y la conexión con el entorno.
Todo el proyecto ha sido desarrollado con soluciones a medida, buscando no solo una estética coherente, sino una forma de habitar más cómoda, ordenada y funcional. El resultado es una vivienda donde la luz, la circulación y la flexibilidad de uso trabajan juntas para crear un espacio equilibrado, adaptable y fácil de vivir en el día a día.